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ISBN:978-84-8026-431-0
The visual arts maintained a permanent dialogue with the theater since the beginning of the 20th century. Under the influence of symbolism, the avant garde artists endorsed the idea of ​​"total work of art" and conceived the theater as a space for realizing it, while the cinema was not yet in a technical condition to produce it. In parallel, theater and dance approached the visual arts in search of their definition as autonomous arts, claiming their autonomy from literature and music. However, in the second half of the century, the relationship was reversed: the "total work of art" model was replaced by the idea of ​​"open work" and the visual arts practiced the theatricality understood as a recovery of the body, of its experiences and their traces, both on the part of the artists and on the part of the spectators. This itinerary will analyze the ways in which the visual arts have used theatricality as well as how the dialogue between the media has produced successive redefinitions of all of them: painting, sculpture, cinema, dance and theater, but also new modes of theatricality and performativity in the contemporary practices of the installation, the audiovisual, the action and other time based arts.

Authors

José A. Sánchez Zara Rodríguez Prieto

Publisher

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía NIPO: 553-10-033-3 D Legal: M-49529-2010
Hablamos de teatralidad cuando quien actúa o quien dispone lo hace en la certeza de estar siendo mirado (o escuchado) por otros y con la pretensión de determinar o condicionar esa mirada. La consciencia de ser mirado altera el comportamiento o la construcción “espontánea” para dar lugar a un actuar para el otro, o bien la actuación y la construcción son intencionadamente alteradas en busca de esa mirada. Lo teatral se asocia a lo artificioso. Al identificar lo teatral y lo artificioso estamos refiriéndonos a la percepción de un exceso en la construcción, un exceso en la voluntad de atraer o fijar la mirada del otro. Y lo que ese exceso delata es la presencia de un cuerpo que construye el artificio. Paradójicamente, no es lo artificioso lo que destaca como excesivo, sino la corporalidad que subyace al artificio, es decir, el resto de “organicidad” (carne, movimiento, memoria) que ha quedado prendida en el fingimiento o el engaño.  

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